Somos una iglesia cristiana que ama la presencia de Dios, camina con el Espíritu Santo y sigue a Jesús con todo el corazón. Somos una casa donde los cansados hallan descanso, los heridos encuentran abrazo y los buscadores descubren que siempre fueron buscados. Aquí, cada historia encuentra redención.
Somos Viña
Nuestro Fundamento
Nuestra Misión
Nuestra Visión
Creemos que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, y que todo lo que hacemos nace de nuestra relación con Dios Padre, a través del Hijo, y en el poder del Espíritu Santo.
Existimos para glorificar a Dios proclamando Su Palabra, obedeciendo Su voz, honrando Su presencia y guiando corazones hacia el abrazo del Reino eterno.
Una casa donde Dios habita, la gracia levanta, la verdad guía y el Espíritu renueva.
Nuestros Pilares
ADORAR
Adoramos porque fuimos creados para el encuentro, no para el espectáculo. Aquí, la alabanza no busca impresionar, sino abrir el alma al roce suave de Su presencia. A veces cantamos con gozo, otras callamos con asombro, pero siempre nos rendimos ante el Dios que habita entre nuestras canciones y silencios. En el fuego de las manos alzadas y en la quietud del corazón rendido, algo en nosotros revive. Adorar es volver al hogar del alma, donde el aliento del Espíritu nos envuelve y el amor del Padre nos transforma.
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HONRAR
Honrar es mirar a los ojos y reconocer la imagen del Creador en el otro. Es inclinar el corazón antes que la cabeza, y tratar cada historia como un terreno sagrado. En esta casa, la honra no se exige, se derrama. No nace del deber, sino del asombro: de descubrir que cada vida es un reflejo del Dios que respira en todos. Honramos Su Palabra que ilumina, Su Espíritu que consuela y Su gracia que restaura. Donde el mundo olvida, nosotros recordamos; donde otros desechan, nosotros abrazamos.
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OBEDECER
Obedecer es decir «sí» incluso cuando el horizonte está cubierto de nubes. Es caminar con los ojos del corazón abiertos, confiando en que Su voz conoce el camino. No obedecemos por temor, sino por amor; no por obligación, sino por deseo de seguir los pasos del Pastor que guía con ternura. Aun cuando tropezamos, Su misericordia nos levanta y vuelve a enseñarnos el ritmo de la confianza. La obediencia es una melodía de fe que se canta con los pies descalzos sobre tierra santa.
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PROCLAMAR
Proclamar es dejar que la vida hable antes que las palabras. Es permitir que el fuego del Evangelio arda en lo cotidiano: en un abrazo, en una oración, en un acto silencioso de amor. Llevamos el mensaje no como un discurso, sino como un perfume que se esparce. Cristo no es una idea que se explica, es una presencia que se respira. Por eso, hablamos, cantamos y vivimos para anunciar Su gloria, hasta que cada rincón del mundo escuche el eco de Su voz y descubra que el Reino ya está cerca.
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Nuestros Valores
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En La Viña Querétaro creemos que sin el Espíritu Santo nada tiene vida. Él es quien guía, enseña, corrige, consuela y envía. No es una doctrina que recordamos, sino una persona viva que nos transforma día a día.
Buscamos caminar con Él en todo: en la oración, en las decisiones, en la adoración y en la manera en que amamos a los demás.
No dependemos de estrategias humanas, sino de Su dirección. Nos rendimos a Su voz porque confiamos que Él siempre conduce por el mejor camino.
Aprendemos a discernir Su mover en lo cotidiano: cuando calla, esperamos; cuando habla, obedecemos. Y en ese caminar, descubrimos que donde el Espíritu del Señor está, hay libertad (2 Corintios 3:17).
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La adoración es el centro de nuestra existencia. No adoramos por costumbre, sino por encuentro.
En nuestra alabanza hay gratitud, pero también rendición; hay gozo, pero también reverencia. Creemos que adorar es mucho más que cantar: es vivir en respuesta al amor del Padre.
Cada vez que nos reunimos, buscamos crear un espacio donde el corazón humano pueda encontrarse con el corazón de Dios.
Allí, las palabras se vuelven incienso, los silencios se vuelven oración, y las lágrimas se transforman en semillas de esperanza.
Adorar es nuestro lenguaje, y la obediencia nuestra melodía diaria. Como Jesús dijo: “Dios es espíritu y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.” (Juan 4:24, NVI).
Por eso adoramos no solo en los cantos, sino también en el servicio, la humildad y el amor que mostramos en lo cotidiano.
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Creemos en un Evangelio que restaura todo lo que el pecado rompió. Jesús vino a reconciliar al mundo consigo mismo, y nos dio a nosotros ese mismo ministerio. Por eso, como comunidad, buscamos sanar relaciones, tender puentes y acompañar procesos.
No predicamos solo con palabras, sino con gestos de compasión, con perdón ofrecido, con amor que se queda incluso cuando duele.
Somos una iglesia donde cada persona puede comenzar de nuevo, donde la gracia tiene la última palabra y donde nadie es definido por su pasado.
La cruz de Cristo nos reconcilia con Dios, pero también con nosotros mismos, con los demás y con la creación.
Soñamos con una comunidad que viva esta reconciliación visible: diversa, acogedora y transformadora.
“Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación.” —2 Corintios 5:19 (NTV)
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La compasión no es una estrategia; es el pulso del Reino. Jesús fue movido a compasión, y en Su mirada aprendemos a ver.
Servimos no por obligación, sino por amor. Nos inclinamos hacia los heridos, los marginados y los olvidados, sabiendo que cuando tocamos el dolor de otro, tocamos el corazón de Cristo.
Queremos que cada acto de servicio en La Viña Querétaro sea un reflejo del Evangelio: una fe que se hace tangible en la misericordia.
El servicio es adoración en movimiento; es oración con las manos. Creemos que servir con ternura es una de las formas más profundas de honrar a Dios.
“»Y el Rey dirá: “Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de estos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”.” —Mateo 25:40 (NTV)
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El Reino de Dios no está en pausa. Está avanzando, vivo, presente en cada generación y cultura. Como iglesia, queremos comunicar el mensaje eterno del Evangelio de manera que resuene con claridad en el corazón de esta época.
Creemos que la verdad de Dios puede expresarse con creatividad, belleza y poder, sin perder fidelidad. Por eso usamos el arte, la palabra, la tecnología y cada recurso contemporáneo como instrumentos para mostrar la gloria de Dios en medio del mundo.
Ser culturalmente relevantes no significa ceder al mundo, sino encarnar la Palabra en el lenguaje de hoy.
Queremos que la luz del Reino brille en las calles, en los hogares, en las universidades, en las redes y en todo lugar donde haya un corazón buscando esperanza.
“Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles.” —1 Corintios 9:22 (NVI)
De dónde venimos
La Viña Querétaro nació en Octubre del 2025 con una convicción sencilla: que el Reino de Dios no es solo una promesa futura, sino una realidad que irrumpe hoy. Que Dios todavía salva, todavía habla y todavía transforma. Y que la iglesia existe para hacer visible ese Reino en el lugar donde ha sido plantada.
De ahí viene nuestra manera de adorar, nuestra apertura al Espíritu Santo y nuestra insistencia en que la teología solo sirve si toca la vida real de la gente.
Nuestro Equipo
El equipo de Viña Querétaro esta conformado por hombres y mujeres que han creído y han respondido al llamado de Dios de extender el Reino alcanzando vidas con el Evangelio al tiempo que hacen discípulos.

